Carolina Navarrete.
Sin título. 2022. Fotografía digital.

Bíblicamente está mal, los justos jamás ganarán y a ellos pertenezco. Caminé los puntos cardinales para conseguir las apuestas, y la dama ha podido con mi pieza de movilidad diagonal. 

Ludópatas se burlan, me dicen que el tablero está equivocado, pero yo quiero jugar con la ficha entre lo claro y obscuro. 

Me encomiendan ante un rey que dicen puedo ser, pero que no logro entender al ser cuadrado ante un mundo isósceles.

La dama me sigue ganando, ahora cambio la jugada y se volvió reina, esto se ha tornado fatal ante mi mano conquián.

El subastador se burla, comienza a decir al aire que mi intento de ganar no llega al mil, que lo mejor es abandonar la carrera de conseguir moverme hacia la reina y apueste por defender mi orgullo cuan peón. Barajo a la suerte, giro al intentar detenerme en un «toma todo», lo único que consigo es seguir el camino corrido hasta llegar a ser un uno ante doce o dieciséis. 

La reina me mira sutilmente, su movilidad sigue siendo libre y yo ante esos peones, lo único que consigo es subir al caballo y esquivar el disparo de una L. 

Mi vida ha caído en jaque, pero no es mate, pues está última acción escrita resultó ser lo que ella quería, morir en la apuesta de Pascal. Jaque mate.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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