Gerardo Buendía. 'Tiempo extra'. 2020. Collage digital (Sample).

Muchas veces le pregunte al sonido del viento porque tu mirar se semejaba tanto al brillo del sol, y porque si traían tanta paz atormentaba tanto mi corazón tu lívida y solaz forma de andar.

Te seré sincera, no di con las respuestas y no creo encontrarlas, sólo tengo seguro lo que mi corazón grita y tus oídos sordos no escuchan. Dices quererme y sabes tocar lo intocable, te acercas suave y después te alejas dejando mil oleajes dentro de mí, me quedo tuya y tú te quedas del viento.

Pero, no te preocupes, mi corazón alardeaba de valiente y se creía capaz de soportar aquello que se sienten como espinas en el pecho, creyéndose capaz de seguir esperando un poco de tu calor que lo haría sanar.

La realidad es que eres tan ajeno a mí que comprendí que la dicha del tiempo viene con nostalgia; fue difícil dejarme de realidades que sólo eran fantasías y entender, al son de la mala vida, que los ojos al final si engañan, que la ansia de besar tus labios se compara con la desdicha, que al final de la vida o de la muerte no somos nada y que mi absurda esperanza de ser vida en tu vida sólo contrajo añoranza a un fantasma, que llegaba cuando no había otra quien fumara.

Me mostraste el lado oscuro de lo que todos padecemos: el amor. Y sin más, hoy renuncio a mi sentir por ti.

Al final de la larga agonía de ti, me voy en las barcas del adiós y conmigo llevo aquel amor incompleto que sólo sirvió como distracción a tu infinito ego.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

Suscríbete

NEWSLTTER