Gerardo Buendía.
Sin título. 2019. Fotografía digital.

Ojalá un día despiertes y abras los ojos a una vida maravillosa. Ojalá un día no sientas que tienes que lidiar contigo misma, con el mundo y con todo lo que no está en tus manos. Ojalá un día puedas soltar lo que te hace daño y ya no depende de ti. Ojalá un día no voltees atrás, no extrañes el 2017, tanto como ahora lo hago. Ojalá un día no te duela un pasado ni te lastime no lograr un futuro. Ojalá un día te abraces y te pidas perdón por las lágrimas que derramaste sin saber porque era. Ojalá dejes de extrañar a tus amigos, quienes ni siquiera se acuerdan de ti… Ojalá un día sueltes el lápiz que no para de hacer garabatos en tu mente, la que un día fue un lienzo en blanco. Ojalá logres borrarlo o al menos difuminarlo, suelta ese lápiz y toma la caja de colores, dale un color a cada elemento que sientas que está mal en ti, tu cuerpo, tus actitudes, tu forma de pensar, tu familia, tus amigos, dale un color a cada herida en tu corazón y tu mente, porque jamás vas a poder darle color a tu vida si no estás bien contigo mismo. No pidas que te quieran cuando no te puedes querer tú. No pidas que no se vayan, si al primer enojo te das la vuelta. No tienes que pedir a gritos las cosas sólo porque dentro de tu cabeza todo suena así. Da la cara que quieres que el mundo te dé, pero no te pierdas en el camino, mantente fuerte porque al final sólo vas a estar tú, y cuando el mundo esté de cabeza te puedes caer. Saca todas tus fuerzas hasta que te mantengas firme. Bota tus debilidades, no necesitas equipaje extra.

No tengas miedo de tocar fondo, conoce el máximo dolor y la máxima tristeza, para que valores la máxima felicidad y la máxima estabilidad cuando llegues a ella, y cuando la tengas, no la sueltes, porque vas a preferir saltar de felicidad que parar las lágrimas para respirar y seguir llorando; sólo tu entiendes tu dolor; expresa cada sentir o tu cuerpo lo va a resentir.

Y cuando esto acabe, debes de entender que cada persona lidia con sus propios demonios, que tú sanaste, que tú mejoraste, que eres una mejor persona contigo y con tu cuerpo, que para estar bien contigo te perdiste y te encontraste mil veces, que este proceso va a valer la pena. Y cuando lo logres, lo más importante es entender que sanaste, no sanaste a los que te rodean, que te vas a querer tanto que entenderás que cuando las personas te fallaban tu no eras el problema y que todo lo que permitiste que te dañará pudiste haberlo evitado, entenderás que hay momentos en que debes soltar a las personas y será por tu bien, porque el problema no es que las personas no te quieran y te lastimen, el problema es que tú no te quieras y eso te lastime. Vas a estar bien, yo creo en ti.

 

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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