Gerardo Buendía.
El día que perdí el piso. 2022. Fotografía digital.

No abandonaste mi mirada ni un segundo mientras te ibas. 
Y pensé que esos segundos iban a ser eternos, pero 
apenas dejé de estar bajo el reparo de tus ojos me sentí perdida.
Me sentí sin aire. 
Como que me habían quitado algo. 
Vos te lo llevaste. 
Mientras armaba la valija pensaba: 
¿Mi cargador, mi billetera, mis medias, mi cepillo de dientes, mi libreta, mis remeras,  mi peine? ¿Y qué más? 
¿Me lo llevo? ¿O te lo dejo?  
Como seña para mí vuelta. 
Ya sabía la respuesta entonces decidí no meterlo en la mochila. 
Me lo guarde en el bolsillo del pantalón. 
Casi como pidiendo (si es que no lo había hecho ya) que me lo quitarás. 

Hace dos días que me fui y ahora lo veo todo claro. 
Nunca lo guardé, ni en mi bolsillo ni en tu mirada. 
Te lo dejé, con suma inocencia, el primer día que nos vimos. 
Sobre los estantes, en el libro que tiene como dedicatoria: mi corazón.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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