Gerardo Buendía.
HM. 2022. Fotografía digital.

A veces todo se pone tan tranquilo, relajado, aburrido. 

Nadie tiene un mambo o quilombo en el corazón para animarle la tarde a uno.
Como si se hubieran olvidado de ser creativos. 

De darte un beso sorpresa en una noche de juntada, de mandarte un mensaje de «te extraño» cuando ya estás re en otra jugada, de decirte «eu, me re pasa esto» cuando ya lo superabas. 

Como si se hubieran olvidado lo revitalizante que es el drama. 

Que de vez en cuando es divertido: jugar a que me gustas y me pone nerviosa tu mensaje «atrevido». 

Me invitas a almorzar y yo digo «uff, solo conmigo».  

Y me pongo inquieta comprando fideos en el súper, mientras me mira mamá sin entender porque sonrió. 

Entonces me pasas a buscar… Y me olvido. 

Me olvido que estaba nerviosa y que estaba jugando a «querer ser más que amigos». Pero, es que a veces se pone tan aburrido, incluso te diría «hoy, me gustas una banda» solo para traer un toque de escándalo y un poco de lio. 

Para que flashes ponerte nervioso en el súper mientras pensás en verme a la tarde con los chicos.

Para que por un rato juguemos a estar re enamorados y a llenarnos de mimos. Daaale, copate, jugá conmigo.

Tenés pinta de querer armar un poco de ruido. 

Veni, vamos a darle a estas viejas chusmas una historia copada para el domingo.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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