Moisés Álvarez.
Sin título. 2019. Fotografía digital.

Nuestra mente es un monstruo para producir ideas y pensamientos. Nunca para de pensar y, en ocasiones, nuestros pensamientos se desbordan porque no encuentran salida, nos atormentan porque siguen y siguen. Son como las ramificaciones de un árbol, de una rama sale una nueva y de esa nueva rama salen dos, y de cada una salen más y más, hasta parecer enredadas. Pero, si tan sólo pusiéramos un poco más de atención, nos daríamos cuenta que no es así, pues, a simple vista, parecieran estar enredadas, cuando en realidad cada una tiene su espacio. Un pequeño espacio que apenas se distingue porque, si estuvieran muy alejadas, no podrían complementarse para lograr la corteza de un abundante árbol. Lo mismo pasa con nuestros pensamientos, cuanto más enredados parece que están, siempre habrá aquel pequeño espacio que hará la diferencia para lograr comprender cada uno y también comprender el mensaje que juntos conforman. Todo depende de la perspectiva en que tomemos esos pensamientos; porque no siempre serán buenos o malos, y a veces nos hacemos más daño imaginando —y no con lo que realmente pasa—. Es cuestión de convertirlos en algo positivo para ti, que te ayude con tu día a día, pues físicamente es importante estar bien, no obstante, el poder que tiene nuestra mente para elegir sentirnos bien es imprescindible para enfrentar la vida, porque nadie nos enseña a vivirla. Poco a poco vamos descifrando lo afortunado que es vivirla.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

Suscríbete

NEWSLTTER