Gerardo Buendía.
News. 2018. Fotografía digital.

Tarde nublada,
el otoño se acerca a su fin,
noviembre muere poco a poco
dejándonos hojas secas adheridas en la piel.

La nostalgia del año que se va nos acaricia
los recuerdos y las risas golpean mis sentidos.

Vuelvo la mirada hacia donde tú estás,
tus ojos chocan con los míos
bendita belleza que desaparece de mi interior el frío,
frío congelador que aprisiona mi alma.

Es tu mirada el calor abrasador
que vence la melancolía,
esta maldita melancolía que me atrapa en estos días.

Avanzan las horas y otro día más envejece,
¿qué nos deparara el anochecer?
¿se dignara Selene a aparecer?
Cuando las nubes la ocultan 
imagino que aún no está lista y que tímida en sus aposentos se peina.
(La belleza debe durar toda la noche).

Tu risa me distrae de mis pensamientos
para que esperar a la luna
si tu sonrisa brilla e ilumina más,
que no te observe Selene que seguramente se pondrá celosa.

Te observo tímidamente y mi corazón se acelera
una vez alguien me preguntó:
¿qué es el amor?
Hoy contestaría
que amor eres tú y lo que siento cuando te miro.

Más allá de la tarde otoñal
el cielo nublado y la melancolía 
(que siempre me abraza en estos días),
más allá de la nostalgia que arrastran las hojas secas,
las calles frías, 
la lluvia esporádica que te hace tiritar.

Más allá de la tarde otoñal.
Hoy el sol brilló
lo vi en tus ojos mientras sonreías.

No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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