Al chile, que bueno que te piraron, papito. ¿Qué es esa mamada de trabajar de poeta? Carnal, esa no es chamba, ni deja pa’l vicio. Seguro tu jefa ni sabe. Mejor jálate acá con los panas, wey. La pasamos bien fresco, te lo juro. Nomás los domingos si hay que ir a misa bien tempra, y los veintiocho se arma el desmadre entre todos allá en las bombas. Luego hasta hay sonidero, y le cae banda cabrona, yo creo que si invitas a alguien ese día sin falla coronas, nosotros te tiramos esquina. Simón. Un día hasta le cayeron unas gringas a tirar unos pasos, se armó. La neta no se movían rico, pero pues es cosa de darle. Ah, no, no, entre semana nos divertimos, a la verga, cotorreamos a gusto, es más, hasta nos vamos tendo, salimos de noche los fines nomás, pues pa’ tener tiempo libre y estar con la familia. Otros días si andamos en el jale, otros luego vagamos por ahí nomás, damos el rol. Luego hasta nos topan los puercos que se quedan tragando en los tacos del paisa. Son la cura esos weyes. A uno le dicen El Zucaritas, la neta ni sé porque, pero, pues está bien cagado, ¿no? Creo que es algo de la diabetes. Mi tía la china murió de esa madre, creo. Si está culero. Yo nomas rezo para que no me pase una mamada así. En fin. Cómo dices. Es que, no mames, wey, no sabes de lo bueno. Mira si no, la delicia de andar sin pena ni gloria por las calles de tu barrio, y sentir que las avenidas te hablan. Si, no, así nomás, o sea, en una mano una chela escarchada, y en la otra una baby bien rica. De eso se trata la vida, wey, los pequeños detalles. ¿Apoco no te ha tocado acá deleitarte con esas cosas? Claro, claro, hay que andar bien al pedo por cualquier mamada, y sabes que luego toca tragar camote, pasar saliva, también hay días que se pone culero, pues, como en todo, pero la neta, carnal, pasa bien poco ahorita, son tiempos relajados, nada que no se aliviane con un buen filete en la mocla y poca morralla en todo caso; es más, mira, quédate este, me lo regaló mi jefe cuando estaba bien morro. Tiene incrustaciones de plata en el mango. Creo que lo sacó de la paca cuando estaba chavo. Mi jefe decía que se lo había dado un wey que andaba en Colombia junto al patrón. Yo la neta pienso que lo sacó de una paca de Ecatepec. Sabrá Dios qué chingados, we. Nombre. No hay pedo, pinche perro, al final somos compas. Ya luego me lo pasas, ya que saques pa’ uno tuyo. Si, wey. Al final no están tan caros. Casi lo que una cañita. Y por si se arma la gorda pues el gordo y yo traemos cuete, por eso ni te preocupes. Carnal, te estoy diciendo, mejor jálate con nosotros. ¿No te dije esa vez que te vi ahí en la carnicería? Está más real el pedo. Está más chingón. Hasta puedes escribir de eso pa’ farolear un ratón con los otros, seguro a las morras les gusta ese pedo. Es que, ¿qué es esa mamada de sentarse a pensar cuando puedes coger y chingar sin que te pierdan respeto? Nomas es cuidar el punto y cotorrear con el crew. Hasta lo podrías hacer con cierto porte. Ya lo traes, padre santo, lo sudas, se nota pues. O sea, cabrón, te vistes chido, nomas es que sepas cómo agarrar esta madre y apuntar a la verga. Es que, nomás rifate bien perro y hasta te damos la placa en corto, acá no hay que usar camisa ni corbata, imagínate esa. Piénsalo, wey. Yo les digo que nos conocemos de niños, wey, para que pases directo. Si ellos te topan, cabrón, te lo juro. Una vez hasta nos íbamos a meter a tu casa, hijo de la verga. Es que, no mames, ‘taba chido tu play uno y el negro acababa de conectar una tele de treinta y dos pulgadas. Al final ya ni fuimos. La neta tus jefes siempre se portaron chido y todos acordamos no pasarnos de verga. Siempre fueron bien pandilla esos rucos. Una vez tu jefa me regaló unos tenis de fucho porque supo que iba a ir a unas visorias. Creo que eran tuyos. Unos Total 90, joyita. Mi jefecita ‘taba bien emputada, todavía me acuerdo, pero pues la neta nos tiró un chingo de paro. Si me hice un par de goles acá, pum, pam, ya sabes. Hasta metí uno de escorpión ese día. Por esta. Si no pregúntale al Terry. Que no, we. Por cierto, si la ves a tu jefa ahí dile que cuando ocupe acá andamos, al chile, de coraza, sobre todo ahora que tu jefe se fue pa’l otro lado, we, lo siento mucho. Sé lo que es ese pedo. Pero, le dices, eh, wey, no te me hagas pendejo. Que luego te ando diciendo las cosas y ahí vas de borrega. Es que si, cabrón, los batos somos la mamada, pero eso no se hace, wey. Como te vas antes, esas son pendejadas. Ta’ bien. No me meto. Pero… Tsss, carnal, cállate a la verga. Nomas te digo. Si eres la mamada. A ver si no un día de estos le caigo por tu chan y saludo a tu vieja, por ahí hay una morrita que me gusta. Creo que es hasta amiga de tu carnala la flaca. Igual ahí dile que me conecte, ya si no es con ella con tu prima, la de Mérida. Tiene un acento cagado, pero es fina. En una de esas hasta gime en yucateco. Ah, no mames, nomás estoy cotorreando. No te creas. Pero, aguántame, deja pido otra bola. Unas claras, ¿no? Yo las picho. Como quiera el patrón me debe un billete, ya luego me arreglo, tú pide lo que quieras. No te contengas. Acá también sirven un ron de puta madre. No es Bacardi, es una mamada más densa, wey, te lo juro. El otro día me chingué unas y ya ni me acordaba. No quedé ciego porque la virgencita es grande, pero si me pasé de lanza. Ese día me puse hasta atrás que ni me acordé que me quedé dormido ahí en el parque, por las canchas, por donde está el metro; es que, wey, un morrito me encontró ahí y me despertó, yo creo que pensó que estaba ya tieso. Ajá. Según nomás iba a echarme un porrito mañanero y luego cuando desperté ya eran como las doce del día, o sea, habían pasado, yo creo, que cómo 48 horas. No sé. No sé. A ver, es que la neta ese día me la pasé cabrón, wey, pero perrito. Me acuerdo que venía de casa del Santo. Ese wey se estaba dando a una morra y no me abrió, yo escuché. Si pendejo no soy. Yo nomás quería chingar. Te digo que ese carnal andaba ahí en acción con la Nancy, la de las antenas, con esa morra, a huevo, si, pero yo me metí por una ventana que tenía abierta en la sala, nomás para darle un sustito. Que supieran el pedo. Hubieras visto su cara, wey, real. La vieja se quedó blanca, blanca, estuvo cagado. Quería que vieran que el desmadre es vivo, hay que andar fresco, no es cualquier chingadera, que hay que andar a las vivas. Me acuerdo que saqué la que me dio el Poet, pero nomas pa’ farolear. Simón, bien acá. Después de eso me moví a clavar unos bisnes allá por el mercado, cobrar unos favores que me debían unos compas, pues, es que me invitaron una chela de agave que también estaba chingona porque ‘taba bien muerta. Pero, eso al chile no fue tan importante. De ahí me fui al chante a dejar unas cosas, porque tenía que ir al bailable de la primaria para grabar el desmadre ese de la despedida de sexto de mi ahijado. Se lo prometí a mi hermana, wey. Hay que cumplir la palabra. Eso es de cabrones. Allí me topé con el Klave, lo acompañé a pintar unos unders, hacía rato que no lo veía. Wey, ese hijo de la verga si le sabe, me estaba contando de la vez que lo encerraron en Brasil por rayar unas madres acá bien toscas y hasta me enseñó fotos de su morrito. También me mostró unas fotos de unos aéreos que armó en febrero en París. Ese wey si se mueve. Como quiera me lancé acá con esos weyes, nos pusimos la peda de la vida. No mames, cabrón, nunca había sentido ese desmadre, como que se te nubla todo y recuerdas todo en negro, ¿te ha pasado? Tiene un nombre ese fenómeno, ¿no? Uh. Nel, la neta ni me acuerdo. O sea, está cagado, pero al mismo tiempo te sientes de la chingada, no tanto por la cruda sino por el pedo de no saber a dónde fuiste a parar o lo que hiciste o lo que no. Por ejemplo, al otro día me desperté en el parque, te digo, no mames, me levanté pensando que me habían torcido, wey, vi al escuincle ese tocándome con un palo de madera desde lejos y yo como que no me podía mover, no sentía las piernas, cabrón, pensé que me habían torcido, wey, y es que aparte sentí ese sabor a óxido en la boca como dicen que se siente cuando te viene la flaca. Si, mi pana, de la verga. Luego, ‘ta cabrón, porque nomás pensé: «wey, no mames, ¿y si me chingué a alguien en la peda y nomás me la regresaron? Le pude haber dado en su madre nomás por verguero». O sea, wey, yo soy bien perro, la neta. Ya ves que luego la aplico. Es que las morras ven este fierro y quieren la prueba, ¿qué te digo? Bueno, pero regresando a ese pedo… Lo que se dice, pues, me la pudieron haber aplicado. O que fuera un cuatro bien puesto y yo todo pendejo. Todavía lo pienso, wey. A veces hasta me meto ahí a las páginas esas del gobierno a ver si no hay un cabrón desaparecido o un accidente o hasta que alguien me haya reportado. Para primero ver si no le di yo en la madre a alguien o andar con cuidado por si reconozco una cara. Tengo esa sensación en el cuerpo de que esa vez pasó algo realmente culero. Pero, pues, gajes del oficio. Si, supongo que como dices: apechugar y ya. Está chida esa palabra. Debe haber un corrido tumbado que hable de eso. Ah, pinche perro, si le sabes. Yo pensé que escuchabas tu puro pop de antro nocturno donde venden mamadas de chela con Red Bull y esas mamadas que están de moda. Eso pega de vez en vez, ¿apoco no? Pero, pues una salsita rica, ¿apoco no dan ganas de bailar? Es más, espérame, deja le digo al gordo que se ponga unas rolitas bellacas, ¿o quieres algo con más carácter? ¿Algo más suavecito? Órale, pues. Veme pidiendo una caguama, ¿no? Oh, cabrón, te estoy diciendo que yo lo pago. Deja voy al baño, wey, nomas tiro una firma y ya vuelvo. Eh, carnal. No hay pedo. ¡Que sepan que aquí las muevo yo, mi rey! Pa’ eso estamos. Nomas cuídame este nueve, por si se prende tiramos reversa y me cubres. Y si me tuercen orinando que quede en tu consciencia, hijo de la verga. Qué más quisiera yo que me agarrara echándome un vino así en un balcón. Como en esas películas de mafiosos europeos. Wey, a la madre, y traer un traje acá Dolce & Gabbana y un puro como wachando el horizonte. Uff. Aguántame, voy a mear. Cabrón, pues si no me voy a dar las tres, te digo que me ando cuidando. Aparte, no mames, perro, deje toda la merca en el cantón. Ahorita vemos que pedo, tu pídete esas madres y deja de andar de verguero. Ahí pesa esa madre, donde le metas, hijo de perra. Ahí si te parto tu madre, con todo y que seas mi carnal, que tengo papitos puestos a prenderla si me rasguñan dispuestos, ey, con los R. Ahí andan aguantando el pedo en la 5 de mayo. Junto al banco. Si, wey. Ahí tú ves si le prendes. Que si nomas me apuntas, a la verga, le mando a tu jefa unas tres hieleras, wey. Piénsalo. Ja. Nel, no mames, si. Nomás estoy cotorreando. Pues aquí así está el pedo. No mames. Simon. Simon. Al rato armamos un FIFA. No, mejor un Pro Evolution. Me mamaba eso en la secundaria. ¿Te acuerdas cuando escogiste a Argentina y yo a México? No mames, me pusiste una verguiza. 3-1, todavía me acuerdo. Mi jefa se armó unas enchiladas bien picosas. Estuvo verga. También yo me mamé, como quería competir con el pinche Bofo, we, tú traías al Messi chavo. Ja. Como sea. Pídeme de una unos tacos de arrachera, ¿no, we? Los de la esquina. Ahí te compras algo. Ahorita te wacho.