Mike W.
>i>Waiting for the Bulldozer>/i>, 2019. Fotografía análoga.

No escribo para curarme ni porque me curo,
no escribo para volar sobre la ciudad
ni para luchar contra la injuria,
ni para borrar las tempestades
de la cotidianidad
entre susurros. 

No escribo para desvanecer esencias en el aire,
ni para acompañar un viaje
bajo el humo,
ni para evocar un beso fugitivo,
ni para ver mi propio reflejo sobre el agua.
No escribo para detenerme ni porque me detengo
ni escribo con la punta de una pluma sobre la hoja
buscándome.
No escribo para salvar el alma y transgredir la noche
ni para habitar lo imposible
ni para traducir el laberinto ajeno.

No escribo para recolectar el origen de las calles
ni mi propio origen,
ni para hallarme en la arena de una playa triste
y esperar a que el mar me corresponda
luego de ofrendarle mi intimidad desnuda.

No escribo para navegar entre crisoles
ni para crear rarezas vagas
en torno a la oscuridad
y sus abismos.
No escribo para retratar al paisaje
ni para describir su ultranza o sus verdades,
ni para atisbar lejanos horizontes
en miradas ciegas,
ni para desvestir lo inefable
ni para entrelazar recuerdos desde los márgenes.

No escribo porque quiera decir algo,
ni porque diseccione las crueldades
del reloj
dentro del cuerpo,
ni porque sea testigo del trayecto pasajero
donde muere mi voz
cada que hablo.

No escribo para caminar ni porque camino
ni para camuflar lo divino
detrás del filo de un poema,
ni para atravesar la realidad con una espada de plástico translúcido,
ni para separar al amor de la rutina;
no escribo para huir
ni para ver ni porque veo.
No escribo para documentar la vida
ni para crear futuros
llenos de sombras y fantasmas;
no escribo para acercarme a la sustancia
ni para cavilar de soledad, de angustia, de conciencia,
de la bruma que conmina a la gente
cuando salen a la calle
esperando que llueva un rato más.

No escribo para derramar una sangre fría
como ofrenda
ni para observar desde lo alto las montañas
ni mi nombre;
no escribo para olvidar ni porque olvido
ni para dibujar una máscara de piedra,
de tezontle, de barro, de tierra y de acumulaciones de mi tiempo.
No escribo para recuperar el aliento,
no escribo para seducir quimeras
ni para llamar utopías que atraviesen el espíritu.

No escribo para recordar ni porque recuerdo.
No escribo para querer ni porque quiero.
No escribo para ser, ni para tener, ni para arder,
ni para repensar, reír o estar despierto.
No escribo para leer ni porque leo.
No escribo siquiera para otro.
No escribo siquiera para mí.


No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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