Ventana abierta. El ave moribunda quiere escaparse.
Caída en picada. Hacia un cuerpo de agua, busca redención. Se desploma.
Silencio. Presagio. Duele tu voz apagada y tu cuerpo encendido,
las lágrimas calladas y los gritos sofocados encima del ropero.
Indiferencia. Es tu lenguaje favorito.
Nos volvemos a ver con amor, entrelíneas,
es decir, merezco disfrutarte, disfrutarme y disfrutar la barbarie antes de las llamas.
Ruido. Reflejo del alma. La aurora tiembla en su filo de luz. Un respiro me detiene. El desenlace se escribe en el interfaz del abismo. Puntos suspensivos. Constelación y consciencia.
No apagues la luz todavía.
El eco estelar, ahogándose. Claro, tú lo viste jadeando.
Desnudándose en su reflejo cristalino, mi atavío se disuelve en tu vorágine.
Pantalla negra. Ojalá me nombre cuando se despida del resto.Entrégate si quieres ver mis pupilas hundidas.
Nunca sabrás dónde acaba el paisaje.