Kai Schreiber.
Big and small, 2004. Fotografía análoga.

Al final, me habrías dejado en la penumbra,
de nuevo solo frente al espejo en llamas
(esos fantasmas iracundos,
las mejillas enmohecidas
olor a tierra mojada, la vista encendida:
una cuchara de aluminio rozando el azulejo
susurrándome al oído
que pronto debo dejarte ir)
no soy el mismo de antes ni aspiro a serlo
dejé de ofrendarle a los restos de tu atisbo,
no quiero añorar esos momentos
ni quedarme a medianoche para cuidar tu desvelo
(la solera fría en mi mano izquierda,
el aroma a miel en el ambiente y las quimeras ahogándose con el salvavidas puesto;
estás tú ahí recostada dándome lecciones de coraje, yo, sin embargo, viendo el techo,
como quien mira como se le escapa un desenlace escrito
escurriéndose por las manos, intentando detenerlo)
no quiero recordarme entre aquel atavío:
subterfugio de un personaje envuelto en plástico
(aferrado a adorar un monumento de cartón
forrado de viejas auroras)
Te busqué tanto. Te quise tanto.
Te pensé despierto mucho tiempo.
Hubo días que quise que estuvieras allí,
y no llegaste.
¿Cómo le digo a la suerte
que me contuvo durante el estallido
y me enseñó a corroer la herida
cómo quien cierra los ojos
cuando besa?
[Es decir, te habrías ido de casa cualquier día;
sin decirme «adiós», habrías tenido ese gesto tuyo, punitivo-transversal-ausente,
tu brillo vagabundo, tus palmas heladas,
cómo cuando te dije que fuéramos a la playa
para casarnos en secreto, y tú solo asentiste porque estabas esperando].
Ya no reiré con los mismos temas, te lo dije,
ni sonreiré al ver tu foto
no me atrapará tu voz canela a medio aliento
ni mi cuerpo albergará tu instante ni tu duelo,
ya no escucharé el eco de tus labios
susurrando mi sombra por la mañana,
ni mis manos dibujarán tus sonetos ni tus nudos
ni mis ojos buscarán los tuyos ni mi imaginación construirá una casa en el bosque
donde nuestros niños bailen,
mi corazón no guardará un recoveco para tus delirios ya nunca,
quizás siquiera te contemple superpuesta en mi lenguaje,
mi pasión ya no cobijará tu alma libre
ni tu fulgor será telón ni tu recuerdo atajo.
(Sólo detente si en mi piensas;
aléjate si quieres verme cerca).


No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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