Carolina Navarrete.
Sin título. 2022. Fotografía digital.

Fueron entonces demasiados gritos. Unos pedían ayuda. Otros cobijo. Otros clemencia. Otros placer. Hubo voces en el reloj de madera, se paseaban, bailaban, me miraban, querían hundirme. Almas se prendían fuego, pedían dinero, consejos, un pedazo de luz, un trozo de esa paz, mi tiempo en cachitos, mi cuerpo desnudo. Todos a la vez, descontrolado ruido, desordenado vaivén, como tropos sobre la superficie, recorridos sumergiéndose entre llantos ajenos. Todo gira. Tantas vueltas. Tantas ausencias. Parece gasolina acumulada. Continúa la tempestad. No escucho mi propio pensar, tiene la forma de sus deseos. Siguen danzando. Siguen contorneando mi reflejo. Una secuencia, un horizonte, una reliquia anónima. Corren hacia mi. Una daga, una droga, el silencioso delirio, delicioso aroma a soledad compartida: un beso, un abrazo, borroso destino; amores instantáneos, ellos junto al botiquín de primeros auxilios, se reúnen. Están en todas partes. Ese todo, efervescente, pusilánime, expuesto, caótico, transmutado, apenas lo oteo. Es como si viajara dentro de esas llamas, girando entretanto otros discuten sobre qué píldora recomendar para curar la prisa. Está oscuro. Es un ambiente cadavérico. Siento que me tocan. Se meten dentro. No hay recuerdos. No hay presencias. Ni siquiera mi nombre reverbera en esa cámara de eco. Fragilidad. Hartazgo. Escucho caer el agua en la regadera. Luego, otra vez una junta de trabajo. Cláxones, mensajes, hoteles, fotografías y personas huyendo. Otro par de frases dirigidas hacia mi pasado. Es decir, es demasiado. Me vuelvo loco. Incluso las horas pasan más rápido. Parpadeo. Jadeo. Es mi cumpleaños. Conocí a alguien, no recuerdo cuándo ni cómo, ni recuerdo su rostro. Cavilo. Deambulo. Me aprendo el discurso: el vórtice vuelto objeto de culto. Sé que esperan mi despedida. Sé que me quieren también. Me contienen. Me almacenan. Me contemplan. Como la carne en el refrigerador, aguarda el momento exacto. Un día les contaré cómo me fue y qué hay del otro lado. 


No sé para que publico, de todas formas no ves mis indirectas.

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