Me rindo, corazón; te hago libre.
Libre y querida, quizás efímera.
[Indivisible].
Recuerdo entre trigales y listones
[luz, ausencia, idea, el instante sepultado
el suspiro que no vuelve],
pieza de barro opaco en el librero, el vaso de vidrio nuevo que no compramos
porque no calzaba bien a tu mano, y la mirada encharcada, ah, cómo sea,
corazón, sólo sigue,
sumergida
en ti misma en todo caso;
bailan las sombras [de la tormenta] en el mismo arroyo. Siento no poder contarte,
me cuesta extrañarte. Las noches han sido largas, faustas, he tenido horas buenas
aunque sin tu risa al lado, sigo caminando en espiral.
Sigo escribiéndote cartas, es mi ritual,
bajo esta luna de concreto [me recuesto a esperarte].
[Sé que no llegarás] [Hace tiempo que no vuelves
a este lugar].
Oscuro el claustro de tus ocasos [dentro de mi piel]. (Ahora, me he perdido).
[Inevitable-incorregible-inconmensurable este llanto, esta amargura y ese vicio contenido], me sacudo el polvo.
[Arde] la llama líquida de la memoria
solitaria en la ventana.
Se ahoga el paisaje. Y las noches que quise acariciar tu revolución… Claro.
Esta ciudad de caminos [frágiles]. (Laberinto y puerta),
un día fuimos [la luna y el sol]. (Ahora sólo eso nos queda).
Tanto más [se desvanecen].
Pensé que sería real [la promesa].
Pensé que sería cierto [el cielo].
¿A dónde fueron a dar nuestros ecos, nuestras voces?
Extraño el calor de tus vacíos, [quebradas cuencas
arremolinados destellos sobre aserrín mojado,
es decir, ¿a qué sabrá soñar ahora?].
Como acertijos que abrazan el caos. Me aferro a eso.
Ubicuo cariño.
Tierno oleaje.
Se resiste.
Me resisto.
Suena la alarma [entre el incendio],
pero ya es muy tarde para decirnos algo.
[Es hora de irse, no escuché respuesta].
(No llegarás a mi llamado
ni recordarás este bucle.
Se oxidan las hojas.
Sólo escucho los ruidos de mi cabeza:
[tropel de imágenes automáticas]
sobre ruinas pintadas
donde las fotos sueñan
con ahogarse).
Pero, era feliz, fui feliz, sé que lo sabes.
Sobre las nubes compuse una nota.
Es el final.
Me rindo, corazón. [Me despido].
Te hago libre [para que puedas volar] sin decir adiós.
Ese será mi último regalo.
Gracias, amor. Avísame si me nombras.