
Contracara (Capítulo 2: La bestia que pedía amor a gritos)
Aquella nebulosa era igual a la de mis pensamientos. Parecía el interior de esa nube de tormenta con manchas rojizas en mi cabeza. Algo se movía entre la ceguera, tomando formas extrañas y definiéndose poco a poco. Toda esta situación


