
Doña Chole
Entiendo por esa mirada fría que sólo estoy aquí para ofrecer desilusiones y preocupación. Nuevamente, el viento me trae contigo, entregándote una más de mis noches; viéndote cómo mi último recurso, a pesar de ser tú la compañera que me impuso el destino. Tú me cuidas, me abrazas, me recoges y me reconstruyes; zurces las heridas que dejó el cariño que no pudo quedarse… Doña Chole, estoy aquí, con palabras ingratas y cinismo en mis intenciones, buscando quedar satisfecho; necesito




























