
El tiempo no avanza mientras avanza
Era de noche cuando tomé el taxi junto con mi familiar para dirigirnos al hospital. Le tomaba la mano, diciéndole que todo iba a estar bien, cuando muy en el fondo sabía que no, que para que mejorara su salud iba a existir mucho dolor y miedo. Llegamos al hospital —ahí te encuentras todo tipo de educación o carácter, desde el vigilante, recepción, doctores y enfermeras: unos muy amables y empáticos y otros quizá cansados y con un carácter frio, quizá




























